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Jehova cuida de mi en todos mis caminos!!!




Jesus, eres mi Dueño, Señor y Salvador!!!


LA BIBLIA

Es como una carta especial de Dios para ti. Cuando la lees, conoces mejor a Dios!!! La Biblia, te enseñará sobre Dios y cómo él quiere que vivas. Está llena de ideas divertidas y claras que te ayudarán a crecer.

Yo me convenci... Nada Importa, si no estas tú Jehova junto a mí!!!

jueves, 2 de abril de 2009

Mensaje de Reflexion.

¨Para tener fe en tu propio camino,
no necesitas probar que el camino
del otro está equivocado¨
Manual del Guerrero de la Luz,
Paulo Coelho


MENSAJE

Se acerca la Semana Santa, llamada también la Semana Mayor, es justo este periodo del año se convierte en algo muy divorciado de la propuesta religiosa que le dio vida. Para algunos es un periodo de reflexión, meditación y sacrificios. En muchos casos, ayunos, abstinencias y tristeza, para recordar un hecho que ciertamente es de algarabía: la presencia de Dios hecho hombre en el mundo, su vida, su muerte y su resurrección. Y bien muchos cristianos interpretan y recuerdan este hecho de manera diferente, lo importante sigue siendo la esencia de este acontecimiento, que marcó el antes y después de la historia de la humanidad. Porque lo cierto es que no tenemos que esperar una determinada época del año para arrepentirnos, para acudir a los templos, para pedir perdón o alabar a Dios.

La presencia del Dios vivo en nuestras vidas debe ser permanente. Su recuerdo, constante. Su mensaje, inalterable. Un Dios que viva con nosotros el día a día de nuestra vida, en esta época que nos ha tocado vivir. Un Dios presente en lo cotidiano, en lo ordinario. En lo serio y en lo alegre, en el trabajo y en la diversión. Un Dios que guíe nuestros pasos por el camino del bien. Ese Dios que camina a tu lado, jamás te desampara. En el medio de los problemas, de las tragedias, de la algarabía o la depresión, Él está cerca, esperando que lo llames para actuar junto a ti y para ti. No dejes para una ¨oportunidad propicia¨ese pendiente que tienes en tu vida, de llenar tu ser espiritual. El momento es ahora. Dios no se posterga, como no se posterga lo mejor, lo máximo, lo infinito.

Así que si de algo nos sirve recordar, es justamente para hacer conciencia de nuestra terquedad e inmadurez, al pensar que vamos a ubicar a Dios en nuestras vidas cuando yo lo decida, cuando no me estorbe con lo que hago, cuando tenga tiempo, cuando...¿no sea posible? No espere esta realidad que es válida para todos, sin excepciones. ¡Decídete pues, a ser feliz! A gozar la vida en todas sus facetas, a sentirte seguro ¡siempre!. Decídete a seguir a Jesús. ¡Jamás te arrepentirás! Y muy pronto te darás cuenta de que lo torcido de tu vida será enderezado, aquello que está mal será arreglado. Es una promesa y las promesas de Dios son eternas.

Búscalo sin estridencias, pero con un corazón anhelante de su presencia en tu vida. Escoge el lugar que más se acomode a tu fe. Ese será el perfecto. Jamás juzgues al otro que está en otro lugar pensando que solo tú tienes la razón. Respeta y ama, ese es el lema. Y por supuesto, entrégate por completo, abandónate en sus brazos. No tienes que hacer mucho ruido. Son solo tú y Él, algo entre dos. Y entonces, inicia tu camino hacia la luz y permítele que te arrope. No te quedes en lugares o circunstancias de maldad o vicios, ya que el virus del pesimismo, la derrota y el miedo te pueden contagiar. Y si quieres ayunar en este tiempo, te recomiendo esta lista de nuevas opciones para cumplir con esta ofrenda:

Ayuna de palabras hirientes y transmite palabras bondadosas.
Ayuna de descontento y llénate de gratitud.
Ayuna de enojos, y llénate de mansedumbre y paciencia.
Ayuna de pesimismo y llénate de esperanza y de optimismo.
Ayuna de preocupaciones y llénate de confianza en Dios.
Ayuna de quejarte y llénate de las cosas sencillas de la vida.
Ayuna de las presiones y llénate de oración.
Ayuna de tristeza y amargura y llénate de alegría el corazón.
Ayuna de egoísmo y llénate de compasión por los demás.
Ayuna de falta de perdón y llénate de actitudes de reconciliación.
Ayuna de palabras y llénate de silencio y de escuchar a los otros.


Si todos intentamos este ayuno, lo cotidiano se llenará de paz, confianza y alegría. ¿Por qué no lo intentas? ¡Está a alcance de todos!

Y que Dios les bendiga.

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